María del Mar Morales
Health coach - Esp. en Nutrición
Última actualización: 7 julio, 2020
El azúcar moreno se ha comercializado por muchos años como una alternativa más saludable al azúcar blanco, sin embargo alrededor de esta afirmación hay muchos mitos y desinformación.
Todo este debate parte precisamente de la necesidad que han visto las personas de hacer ajustes en su alimentación teniendo en cuenta que muchas enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y enfermedad metabólica tienen como factor de riesgo el alto consumo de azúcar.
Sin embargo y aunque es cierto que existen ciertas variaciones entre ambos tipos de azúcar, más allá de su color, estas diferencias son mínimas si se analizan desde el punto de vista nutricional.
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¿Cuáles son las diferencias?

Tanto el azúcar blanco como el azúcar moreno se extraen de la caña de azúcar o de la remolacha azucarera, y pasan por procesos de refinamiento en los que son despojados de sus nutrientes.
La diferencia radica en que este último (el moreno) se mezcla al final con melazas que le dan su color característico y que contienen una pequeña cantidad de vitaminas y minerales.
Esta es la razón de que se crea que el azúcar moreno es más saludable que el blanco, sin embargo es importante recalcar que ese aporte de vitaminas y minerales es mínimo e irrelevante desde el punto de vista nutricional.
Además, y teniendo en cuenta las diferentes alertas de salud que rodean el consumo de azúcar, es irresponsable decir que este “alimento”, en cualquiera de sus presentaciones, puede llegar a ser saludable.
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¿Y el azúcar integral de caña o panela?

El azúcar integral es aquél que se obtiene directamente de los jugos depurados de la caña de azúcar y que por consiguiente no pasa por un proceso de refinamiento.
Gracias a este proceso limpio de producción, este tipo de azúcar conserva gran parte de los nutrientes y minerales de la caña.
Sin embargo, también es azúcar (con todo lo que conlleva) y sigue considerándose un riesgo para la salud, sobre todo cuando se consume a diario y de forma deliberada.
Conclusión
Ambos tipos de azúcar, tanto el blanco como el moreno (refinado o sin refinar), son fuente de calorías con un insignificante aporte nutricional.
Estos azúcares están dentro de los que la OMS califica como “libres”, los cuales son considerados un factor de riesgo de padecimientos como diabetes, sobrepeso, hipertensión, daños dentales y problemas circulatorios.
Ahora, si definitivamente necesitas consumir alguno de los tipos de azúcar para una receta especifica, es preferible que optes por el azúcar integral.
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